martes, 21 de septiembre de 2010

JUANES se hunde y se hunde más en el LODO

Por PEPE FORTE/Editor de i-Friedegg.com
Firmó junto a otros artistas una carta a Obama que solicita la liberación de los cinco espías cubanos presos por terrorismo en EEUU. Un acto del que se arrepentirá toda su vida y que lo pone, bochornosamente, en sintonía con la dictadura más vieja del continente. Qué vergüenza...
Enlace a dos artículos anteriores relacionados con el tema que complementan
la visión de este, publicados en este webiste alrededor de la fecha del
Concierto por la Paz en el 2009:
1 • ¿Debe Juanes cantar en La Habana?
2 • ¿A quién favoreció el Concierto por la Paz?


Por PEPE FORTE/Editor de i-Friedegg.com
Posted on Sept. 19/2010
 
A punto de cumplirse un año del controversial Concierto por la Paz sin Fronteras en La Habana, Cuba, el 20 de septiembre organizado por él, Juanes da otro paso repudiable. Sólo que que esta vez ese paso, más que aproximarlo a la dictadura más vieja del continente, definitivamente lo valida, lo certifica, lo autentifica como adepto, defensor y cabildero de ella. Olga Tañón, Miguel Bosé, el actor brasileño Rodrigo Santoro y Juanes se adhirieron a una carta enviada a Barack Obama para que deje en libertad a cinco agentes cubanos encarcelados desde hace 12 años. Estas firmas se sumaron a las de Sean Penn y Benicio del Toro, el nigeriano y premio Nobel de Literatura Wole Soyinka y la ex congresista norteamericana Cynthia MacKinney. Además el dramaturgo español Alfonso Sastre, el sociólogo estadounidense Immanuel Wallerstein, el sacerdote brasileño Frei Betto y el cineasta argentino Tristán Bauer, reclaman la libertad de Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Fernando González, Antonio Guerrero y René González, que fueron sentenciados en 1999, en Miami, a penas que incluyen hasta cadena perpetua por delitos de conspiración para cometer espionaje y actos hostiles contra los Estados Unidos.
La nueva posición de Juanes es seria, profunda y grave, y para mí más censurable que la del resto de los integrantes de la comparsa, porque Juanes vive en Estados Unidos, y particularmente en Miami. Respeto el derecho de albedrío de cada quien a proyectarse en la dirección que le plazca… del mismo modo que cada quien debe igualmente respetar el derecho que tengo a la afrenta si esa decisión me ofende. Mas, lo que ha hecho Juanes no se trata de ofensa personal, sino de una pose bochornosa, ilegítima, carente de genuinidad. No se trata del tan común reclamo por el levantamiento del embargo —incomprendido y desconocido por parte incluso de sus detractores— o de la despenalización de los viajes a Cuba. No. La campaña de liberación de los espías cubanos es en este momento la COLUMNA VERTEBRAL DE LA PROPAGANDA IDEOLÓGICA de una tiranía que dura ya medio siglo y que no da muestras de voluntad ni al más leve cambio. Unirse a esa campaña es integrar visceralmente esa tiranía, formar parte de ella.
Eso es lo que ha hecho Juanes.
La campaña por la excarcelación de los espías cubanos tiene ya ribetes semejantes a la obsesiva petición de vuelta del niño balsero Elián González al feudo de Castro hace una década. A esto se ha adherido diligente Juanes y con su adhesión no hay ya lugar a dudas de que Juanes tiene que ser por antonomasia castrista, con todo lo que ello significa.
Eso es lo que ha hecho Juanes.
Y por mucho que se afane no podrá ya convencer a nadie de que su decisión no es política —ya estamos acostumbrados a tales sofismas—y que lo que él defiende, ¡oh!, es la moral, la ética, la justicia humana y cuanto calificativo dulzón quiera emplear para justificar su pose. Si no se ha dado cuenta de ello, es nuestra responsabilidad hacérselo saber. Si otros no se han dado cuenta de ello, nuestra responsabilidad es hacérselo saber.
Mas su paso —y he ahí lo grave—, rebasa incluso el marco ideológico: Tal cual quedó demostrado en los juicios celebrados a los cinco espías, que contaron con todas las garantías procesales del sistema jurídico y legal norteamericano, esta quinteta de hombres quedaron expuestos y perfectamente dibujados en la sensible definición contemporánea de TERRORISTAS. Defender a estos delincuentes encarcelados es como tomar partido por Bin Laden.
Eso es lo que ha hecho Juanes.
Para tomar partido por cualquiera de las cosas que exige Cuba comunista, hay que ser un tonto o un malvado. ¿Cuál de éstas es Juanes?
Por mucho que los defensores de estos criminales se esfuercen en hallar una razón para auxiliarlos, deben saber que ninguna causa que salga de la Cuba totalitaria de los hermanos Castro puede ser justa, porque su dictadura de más de un siglo la desmoraliza. Quien se sume a sus pedidos, abandona la habitación de la gloria para entrar en la de la ignominia.
Eso es lo que ha hecho Juanes.
¿Con quién se junta Juanes que cada vez se hunde más en el lodo de las decisiones penosas? ¿Escucha a su mujer… a sus buenos amigos? Parece que no.
Juanes vive en los Estados Unidos y su descendencia ha nacido aquí. Estados Unidos es el país en el que más que en el suyo ha podido hacer florecer su carrera. Para un músico de cualquier parte del mundo, su carrera no despega en tanto no penetre el mercado discográfico de los Estados Unidos. Juanes es un artista americano. Pero además, Juanes vive en Miami, una ciudad a la que vino a parar gracias al antecedente de cinco décadas de establecimiento de exiliados cubanos que a fuerza de sangre sudor y lágrimas, abrieron las puertas y fertilizaron el terreno para que germinaran todas y cada de una de las proyecciones del resto de los hermanos de Centro y Sudamérica que ulteriormente llegaron aquí cuando el trabajo duro ya había sido hecho. Juanes cierra los ojos a eso, vuelve la cara, y en vez de tender un puente a una comunidad de la que es fruto, prefiere, escoge ir a abrazarse con sus enemigos y a la causa de quien la denuesta y la martiriza.
Eso es lo que ha hecho Juanes.
Juanes no abrió su boca, no al menos con la intensidad que le prodigó al Concierto por la Paz a los prisioneros de conciencia cubanos o Las Damas de Blanco. Y en vez de asociarse con los músicos cubanos del exilio, escoge a Silvio Rodríguez y a otros de La Isla con una penosa hoja de servicio a la dictadura más antigua del continente.
Eso es lo que ha hecho Juanes.
Juanes va a Cuba y no sólo no cobra, sino que financia de su bolsillo un concierto en un país que no cooperó ni con una silla para el espectáculo, mientras a la gente en Miami le hace pagar la luneta.
Eso es lo que ha hecho Juanes.
Con estos actos Juanes demuestra —lo siento, es mi parecer— que no es buena persona ni confiable, que carece de su pretendida sensibilidad y, para colmo, es malgradecido. Juanes no merece a vivir entre nosotros. Juanes no me deja otra alternativa que pensar de él que desprecia a los cubanos de Miami, a Miami, y a los Estados Unidos.
Esto es lo que ha hecho Juanes.
Por lo menos moral —si acaso no legalmente— el paso de Juanes es punible. Si es ciudadano norteamericano, lo que ha hecho es equiparable a un acto de traición. Merecería que le revocaran esta ciudadanía, y de no ser ciudadano norteamericano y aplicar por ella, esta pose suya me gustaría que invalidara su otorgamiento. No debe vivir en Estados Unidos quien tras beneficiarse de sus oportunidades, se pone del lado de sus enemigos.
Eso es lo que ha hecho Juanes.
Pero tan mortificante como todo su proceder es ese andar por las ramas, jugando al intelectual —quizás acariciando la idea de ser un Sting en español—, cuando se le pregunta cuál es su situación política —aunque creo que eso ya cada vez hace menos falta— y entonces responde con ambigüedades o trata de pintarse en la esquina contraria de lo que predica.
Eso es lo que ha hecho Juanes.
Y eso es ser hipócrita. Merecería más respeto si finalmente se quitara el velo y públicamente dijera ante los medios que siente y padece por la Revolución Cubana y por su carcomido jefe.
Eso no lo ha hecho Juanes.
No voy a descalificar a Juanes como artista ni a su talento porque haya adoptado una pose política distinta de la mía, que justamente esa es una de las armas favoritas de la dictadura que él defiende, que suele humillar a sus opositores y descaracteriza su valores. Pero tampoco voy a dejar de expresar una realidad sobre él, que él —y los demás— deben saber —probablemente él lo sepa— y que desde hace mucho, mucho tiempo, debí diseminar: Juanes tampoco es el gran talento musical que “oficialmente” es. Juanes ha llegado a donde ha llegado porque —hay que reconocerlo— es un trabajador infatigable, pertinaz, dedicado. Pero su prominencia es circunstancial, que debe agradecer al panorama de vaciedad, de carencia de talento en la música popular mundial que comenzó en la década de los 90 y que prevalece hasta hoy. Como dice el refrán: en el país de los ciegos el tuerto es rey. Si este mismo Juanes que conocemos tal cual, famoso, ganador de Grammies, con varios CD’s y hits en la radio hubiese intentado trepar a su actual posición en la prolija década de los 80, ninguna de las discográficas de la época —¡ni siquiera la que lo amadrina hoy!— lo habría firmado. Juanes se habría quedado atascado en el mundo de los night-clubs y las presentaciones de segundo orden con perfil de pasatiempo. Y en los 70, ni qué decir: Juanes no habría superado el cantar en alguna esquina de Bogotá “a Dios le pido”, con el estuche de la guitarra abierto en pos de algunas monedas de la gente al pasar. Sí, creo que él lo sabe…
Quizás por eso, con una carrera que se apaga, no le quede más remedio que hacer ruido y atraer la atención hacia sí a través de Cuba y de la política, aunque se vuelva un miserable.
Eso es lo que ha hecho Juanes.
Cuando con motivo del lanzamiento de su CD “Un Día Normal” entrevisté a Juanes para la revista Mundo del Disco en el verano del 2002 de la cual peor entonces este servidor era el publisher, me pareció un muchacho inteligente. Hoy siento pena. No por él, sino por mí, por haber tenido un pensamiento tan desacertado.
Ya no puedo respetarte ni admirarte, Juanes. Alguien —mira a ver quién es— te ha puesto un ancla al cuello y te ha subido a una máquina del tiempo con la palanquilla en la posición de "Pasado" y por eso te ha dado por asirte a causas trasnochadas.
 Como se sentiria Juanes si los cubanos de Miami comenzaran una campaña de liberación de algunos guerrilleros de las FARC? Los cubanos de Miami amamos a Colombia y hemos sufrido la guerrilla de Colombia como nuestra porque el dictador que nos envió a la diáspora es el mismo que ha alimentado la cruel insurgencia que ha desangrado por años al país sudamericano. Es el gobierno de Cuba el que aboga por legitimizar la guerrilla y liberar a los guerrilleros encarcelados. La sangre derramada en Colombia por cuenta de la guerrilla marxista inspirada en La Habana, el temor, los secuestros, pasa diametralmente por el gobierno de Castro, y hombres del corte de los cinco espías condenados y presos cuya libertad defiende Juanes, son exactos a los entrenadores prácticos e ideológicos de los combatientes de la guerrilla colombiana. Y resulta que Juanes ha unido su voz a ese gobierno y se aparea a sus causas.
Eso es lo que ha hecho Juanes.
Otros pueden firmar esa carta si se les atonja y hasta algún lelo Premio Nobel de la Paz que ande por ahí también, pero Juanes, por colombiano, no.
Y eso es lo que ha hecho Juanes.
Por dejar de ser, ya creo que Juanes ni es colombiano ni quiere a su país. Mientras, se deja resbalar por un tobogán de envilecimiento y como una bola de nieve, a cada vuelta que da, más se enloda. ¿Lo habrá filmado el departamento KJ de la Seguridad del Estado que chantajea a sus víctimas con videos personales onerosos?
En realidad, aunque relativamente en menor cuantía, Olga Tañón y Miguel Bosé también han experimentado en su país la penetración soliviantadora de Cuba, con su tatuaje de violencia. No es secreto que miembros de la ETA han sido entrenados en Cuba y que tras el movimiento de Los Macheteros estuvo la mano de Castro. Lo que separa a la Tañón y al Bosé del Juanes, es que ellos no viven en Miami.
Esta es una estocada a fondo de Juanes. Como cubano-americano exiliado, no puedo hablar por mis amigos los colombianos que conozco en Miami, ni pedirle actuaciones que a mí y a mis semejantes nos corresponden. Pero como cubano-americano exiliado, como hombre con opinión, creo que el exilio cubano no debe permitir que esta puñalada por la espalda de Juanes se diluya en el olvido. No es exagerado: Juanes, él solo, se merece una marcha entera de protesta de la ciudad para que se largue de ella, pues la ofende. El pensar de Juanes es discordante con el del sitio en que vive. No tenemos pues que tolerar entre nosotros un vecino que masculla entre dientes un resentimiento inconfeso. Que se mude a La Habana si cree que allí es donde debe hacer sus conciertos. Que se mude a La Habana y que allá aglutine a los artistas, intelectuales y de cuanto Dios crió que invitó a su show de cartón, y desde allá, juntándose a Silvio Rodríguez, a Pablo Milanés, a Amaury Pérez y a toda figura del entourage ideológico cubano, defienda cada causa castrista y que además, le mande dinero a la guerrilla. Que se mude a Cuba comunista que desde 1962 intentó bombardear atómicamente a los Estados Unidos que silentemente Juanes odia. Debemos señalar a Juanes como lo que es: Un enemigo público de los Estados Unidos. Y que —insisto— no nos mienta más, que acabe de arrancarse el velo simulador. Mientras, pensaré que es un cobarde.
La firma de Juanes en esa carta es comparable al atroz comentario de Bosé de que Estados Unidos se merecía el 911 —no lo olvidamos—. No dudo que Juanes piense igual que su amigo.
Yes, eso es lo que hace Juanes.
Juanes, me pongo la camisa negra por ti. Te has cubierto de lodo de pies a cabeza. Nunca estuve de acuerdo con el acto de Saavedra, presidente de Vigilia Mambisa que trituró con una aplanadora tus discos frente al Restaurant Versailles el día de tu presentación en La Habana. Pero hoy estaría de acuerdo con que cada uno de los cubanos de Miami —y tus buenos compatriotas— te enviaran a la dirección de tu apartamento en Brickell un rollo de papel sanitario para demostrarte cuánto necesitas limpiar la pátina de detrito que te has dado por voluntad propia. En este justo momento, tu sola imagen me produce náuseas...
I finally had it with you, Juanes. Get out of my life, poor little man…


  

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