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martes, 29 de abril de 2014

ZAFRA CUBANA ....1916



Zafra de 1916. 

La industria azucarera cubana a comienzos del siglo XX
from MEMORIA DE CUBA de Jorge Molina on Vimeo.

Zafra de los diez millones

Como zafra de los diez millones se conoce en Cuba a la zafra del año 1970.
En ese año, con el objetivo declarado de mejorar la situación financiera de la isla, el gobierno dedicó todos los recursos y todos los esfuerzos del país a conseguirla producción de 10 millones de toneladas de azúcar. Para lograr dicho objetivo se llevó a cabo la demolición extensiva de grandes cantidades de tierras para la siembra de caña, se movilizó a la zafra la mayor cantidad de personas, incluyendo la participación activa de las fuerzas armadas.

A pesar de todos los esfuerzos, y de prácticamente paralizar al resto de las industrias del país, no se logró conseguir la meta planificada, produciendo poco más de 8 millones de toneladas.

Zafras y “errores azucareros” en CUBA: 1970 & 2013

Enviado por en junio 19, 2013 – 7:10 am
Emilio 

Ichikawa
El pasado 15 de junio (2013) la Agencia de Noticias Prensa Latina publicó una nota informativa sobre una reunión presidida por José Ramón Machado Ventura y Orlando Celso García (Presidente del Grupo Empresarial AZCUBA) para analizar la zafra azucarera cubana realizada en el “tiempo vivo” comprendido entre el 21 de noviembre de 2012 y el 18 de abril del 2013.
Prensa Latina, que tuvo acceso al Informe del Grupo Empresarial AZCUBA, dice que de acuerdo al documento consultado “se dejaron de producir 192 mil toneladas de azúcar”. Mientras en el reportaje pasado por la TV CUBANA (VIDEO) se afirma que se dejaron de producir 133 mil toneladas de azúcar. En cualquier caso se valora como una pérdida notable, tomando como patrón un precio estimado en los 400 dólares por tonelada.
Tanto Prensa Latina como la TV CUBANA, así como las notas de medios internacionales que circularon al día siguiente, 16 de junio, concuerdan en fijar el incumplimiento del plan azucarero en un 11%. Geopolíticamente este incumplimiento se centra en las cinco provincias orientales (Las Tunas, Holguín, Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo); aunque Guantánamo reportó un incumplimiento que consideró de poca gravedad : “Por sólo mil 40 toneladas de azúcar no pudieron dar el alegrón que todos esperábamos…”, dijo el periódico provincial VENCEREMOS. Por otra parte sobre cumplieron en un 8% del plan empresas azucareras de Sancti Spíritus, Ciego de Ávila y Artemisa; dato que avalaría la opinión de los que creen que la sustitución de Ulises Guilarte al frente del Partido Comunista en el territorio artemiseño no fue un “truene” sino una movida ritual para llevarlo al frente de la CTC.
En correspondencia con la retórica de costumbre, el referido incumplimiento del 11% se atribuye tanto a causas “objetivas” como “subjetivas”. Entre estas últimas hay algunas insólitas que rebasan el manido asunto de las indisciplinas personales, pues el Presidente de AZCUBA Celso García habla de fallas en la ubicación de las cepas y el proceso de quema de caña, lo que tiene que ver ya con el dominio del conocimiento agronómico. En sentido general se señalaron como errores en el incumplimiento del plan de zafra 2012-2013:
1-problemas de eficiencia por obsolescencia de las industrias y las maquinarias agrícolas
2-problemas organizativos e indisciplinas
3-problemas de dirección
Todo esto en una zafra 2012-2013 que aspiraba a situarse un 20% por encima de la anterior (2011-2012),  que cerró según la información en 1,4 millones de toneladas.
En el Informe de Fidel Castro al I Congreso del Partido Comunista de Cuba, celebrado en La Habana del 17 al 22 de diciembre de 1975, se recapitulan como “errores” de la Zafra de 1970:
1-deficiencias y atrasos en la mecanización (lo que obligó a un empleo extensivo de fuerza de trabajo manual)
2-deficiencias de organización
3- métodos inadecuados de dirección y gestión económica
Economistas e ingenieros podrán certificar que se trata de dos momentos históricos (1970 & 2013) y zafras diferentes, pero igual puede apreciarse cierta continuidad en los diagnósticos.
A diferencia de Machado Ventura que en su análisis de la zafra 2012-2013 afirma que la expectativa se basó en cálculos incorrectos, por lo que el plan estaba condenado desde el comienzo, Fidel Castro considera -por ejemplo en su discurso del 26 de Julio de 1970- que aunque la zafra de ese año no se cumplió era factible de ser cumplida (“Y se cortó caña prácticamente para 10 millones, que se habría podido traducir en 10 millones con una industria adecuada.”). De hecho, afirma que sí se cumplió en al menos uno de sus sentidos económicos (en otros, como el moral y el político, los éxitos se dan por descontados en el estilo de Fidel Castro), que era el de mostrar la capacidad de incrementar el ritmo azucarero (“Más de 4 millones de toneladas por encima del año anterior.  Incrementos de producción que constituyen verdaderos récords, difíciles de superar como incremento”).
En su análisis de 1975 ante los delegados al I Congreso del PCC Fidel Castro se refiere a la zafra de 1970 no como un proyecto anual sino como un proyecto pensado a través del quinquenio 1965-1970. Es significativo que su enfoque a posteriori de esta zafra azucarera se haga en conexión con los sucesos de Playa Girón / Bahía de Cochinos, cuyo resultado Fidel Castro considera la premisa necesaria para que se pudiera instaurar un sistema de partido único en Cuba y, en consecuencia, poder idear un proyecto como una zafra de 10 millones de toneladas de azúcar.

-IMAGEN: “Bono de 1000 kilos. Zafra de los 10 millones, 1970”: todocolección
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miércoles, 23 de abril de 2014

García Márquez esconde el trabajo de la Inteligencia de los Castro para conocer sobre los preparativos de la invasión a Bahía de Cochinos por la Brigada de Asalto 2506

 

 Desde Baracutey Cubano:


Gabriel García Márquez: Recuerdos de periodista.


Gabriel García Márquez parece que  sentía tal miedo de que se afectara su amistad con Fidel Castro  que esconde el papel que desempeñó la Inteligencia de los Castro en esta trama. Es inconcebible que Jorge Ricardo Masetti no haya informado a la Seguridad del Estado de los indicios encontrados por el periodista . Rodolfo Walsh en ese cable. De no haberlo informado a la tiranía se hubiera considerado alta traición a la Revolución y Fidel Castro  también lo hubiera tomado de manera personal, pues conocía a Masetti desde que el periodista argentino lo entrevistó en la Sierra Maestra cuando Batista; además Prensa Latina fue creda por Fidel Castro y estaba ligada a la Inteligencia Castrista...

Intentar enviar a Rodolfo Walsh ¨por la libre¨sin el consentimiento de la Inteligencia Castrista   no se lo cree ¨ni aquel que  quiso asar la manteca¨. Así era el ¨Gabo¨ : un avezado periodista que se prestaba a mentir o hacer el papel del tonto con tal de no rozar con el pétalo de una flor al Castrismo....

Gabriel García Márquez escribe sobre la ridiculez del  Presidente Ydigoras Fuentes pero nunca escribió de las ridiculeses de Fidel Castro similares a la que él narra de Ydigoras.

Por cierto, para qué la Inteligencia y la Contrainteligencia Castrista tiene  un aula en el tercer piso del Edificio Felipe Poey de la Universidad de La Habana, equipada y subvencionada por el Ministerio del Interior en la Facultad de Matemática y Ciencias de la Computación, MATCOM,  y mantiene  sus investigaciones y  trabajos en secreto  si puede un individuo, con la capacidad de Rodolfo Walsh, comprarse cuatro libros viejos de criptografía y una computadora vieja , y arruinarles el trabajo de años de estudios.  :-)
La inmediata y anterior información  es tomada del
INFORME DE AUTOEVALUACIÓN INSTITUCIONAL. UNIVERSIDAD DE LA HABANA FACULTAD DE MATEMÁTICA Y COMPUTACIÓN
(página 20)
8.    En la esfera de Defensa, esencialmente destacamos el trabajo realizado en la preparación de cadetes del MININT (4 ya graduados en este curso), lo que aporta profesionales capacitados a la defensa del país, vale la pena señalar los trabajos de investigación de la Unidad Docente de Criptografía (financiada por el MININT) y que desarrolla temas de interés de ese ministerio, en líneas de Álgebra, Computación, tratamiento de datos estadísticos, entre otros y de lo que no podemos reportar los trabajos, por la discreción a que están sujetos.
9.    Estar trabajando en Proyectos AECID con financiamiento en Cuba, los proyectos de la Tarea Triunfo (MINFAR) y otros con entidades del MININT, como DATYS, Criptografía, etc, que han permitido la adquisición de medios para la creación de infraestructura para el desarrollo y la investigación científica, sin afectar la economía del país, favoreciendo el ahorro de recursos y manteniendo los niveles alcanzado en la Educación Superior.
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Tomado de http://elpais.com/diario/1981/12/16/opinion/377305211_850215.html

Recuerdos de periodista
 16 DIC 1981

Por Gabriel García Márquez

   Uno de mis mejores recuerdos de periodista es la forma en que el Gobierno revolucionario de Cuba se enteró, con varios meses de anticipación, de cómo y dónde se estaban adiestrando las tropas que habían de desembarcar en la Bahía de Cochinos.

   La primera noticia se conoció en la oficina central de Prensa Latina, en La Habana, donde yo trabajaba en diciembre de 1960, y se debió a una casualidad casi inverosímil.

   Jorge Ricardo Masetti, el director general, cuya obsesión dominante era hacer de Prensa Latina una agencia mejor que todas las demás, tanto capitalistas como comunistas, había instalado una sala especial de teletipos sólo para captar y luego analizar en junta de redacción el material diario de los servicios de Prensa del mundo entero.

   Dedicaba muchas horas a escudriñar los larguísimos rollos de noticias que se acumulaban sin cesar en su mesa de trabajo, evaluaba el torrente de información tantas veces repetido por tantos criterios e intereses contrapuestos en los despachos de las distintas agencias y, por último, los comparaba con nuestros propios servicios.

   Una noche, nunca se supo cómo, se encontró con un rollo que no era de noticias sino del tráfico comercial de la Tropical Cable, filial de la All American Cable en Guatemala.
(Rodolfo Walsh)

   En medio de los mensajes personales había uno muy largo y denso, y escrito en una clave intrincada. Rodolfo Walsh, quien además de ser muy buen periodista había publicado varios libros de cuentos policiacos excelentes, se empeñó en descifrar aquel cable con la ayuda de unos manuales de criptografía que compró en alguna librería de viejo de La Habana.

   Lo consiguió al cabo de muchas noches insomnes, y lo que encontró dentro no sólo fue emocionante como noticia, sino un informe providencial para el Gobierno revolucionario.

   El cable estaba dirigido a Washington por un funcionario de la CIA adscrito al personal de la Embajada de Estados Unidos en Guatemala, y era un informe minucioso de los preparativos de un desembarco armado en Cuba por cuenta del Gobierno norteamericano. Se revelaba, inclusive, el lugar donde iban a prepararse los reclutas: la hacienda de Retalhuleu, un antiguo cafetal en el norte de Guatemala.

Idea magistral

Un hombre con el temperamento de Masetti no podía dormir tranquilo si no iba más allá
Jorge R. Masetti (izq) junto a Miguel Angel Asturias y Rodolfo Walsh

de aquel  descubrimiento accidental. Como revolucionario y como periodista congénito se empeñó en infiltrar un enviado especial en la hacienda de Retalhuleu.

   Durante muchas noches en claro, mientras estábamos reunidos en su oficina, tuve la impresión de que no pensaba en otra cosa. Por fin, y tal vez cuando menos lo pensaba, concibió la idea magistral. La concibió de pronto, viendo a Rodolfo Walsh que se acercaba por el estrecho vestíbulo de las oficinas con su andadura un poco rígida y sus pasos cortos y rápidos.

   Tenía los ojos claros y risueños detrás de los cristales de miope con monturas gruesas de carey, tenía una calvicie incipiente con mechones flotantes y pálidos y su piel era dura y con viejas grietas solares, como la piel de un cazador en reposo. 

   Aquella noche, como casi siempre en La Habana, llevaba un pantalón de paño muy oscuro y una camisa blanca, sin corbata, con las mangas enrolladas hasta los codos. Masetti me preguntó: “¿De qué tiene cara Rodolfo?”. No tuve que pensar la respuesta porque era demasiado evidente. “De pastor protestante”, contesté.

   Masetti replicó radiante: “Exacto, pero de pastor protestante que vende biblias en Guatemala”. Había llegado, por fin, al final de sus intensas elucubraciones de los últimos días.

   Como descendiente directo de irlandeses, Rodolfo Walsh era además un bilingüe perfecto. De modo que el plan de Masetti tenía muy pocas posibilidades de fracasar.

   Se trataba de que Rodolfo Walsh viajara al día siguiente a Panamá, y desde allí pasara a Nicaragua y Guatemala con un vestido negro y un cuello blanco volteado, predicando los desastres del apocalipsis que conocía de memoria y vendiendo biblias de puerta en puerta, hasta encontrar el lugar exacto del campo de instrucción.

   Si lograba hacerse a la confianza de un recluta habría podido escribir un reportaje excepcional. Todo el plan fracasó porque Rodolfo Walsh fue detenido en Panamá por un error de información del Gobierno panameño. Su identidad quedó entonces tan bien establecida que no se atrevió a insistir en su farsa de vendedor de biblias.

   Masetti no se resignó nunca a la idea de que las agencias yanquis tuvieran corresponsales propios en Retalhuleu mientras que Prensa Latina debía conformarse con seguir descifrando los cables secretos. 
(Gabriel García Márquez cuando era periodista de Prensa Latina)

Poco antes del desembarco, él y yo viajábamos a Lima desde México y tuvimos que hacer una escala imprevista para cambiar de avión en Guatemala. En el sofocante y sucio aeropuerto de la Aurora, tomando cerveza helada bajo los oxidados ventiladores de aspas de aquellos tiempos, atormentado por el zumbido de las moscas y los efluvios de frituras rancias de la cocina, Masetti no tuvo un instante de sosiego.

   Estaba empeñado en que alquiláramos un coche, nos escapáramos del aeropuerto y nos fuéramos sin más vueltas a escribir el reportaje grande de Retalhuleu. Ya entonces le conocía bastante para saber que era un hombre de inspiraciones brillantes e impulsos audaces, pero que, al mismo tiempo, era muy sensible a la crítica razonable.

   Aquella vez, como en algunas otras, logré disuadirle. “Está bien, che”, me dijo, convencido a la fuerza. “Ya me volviste a joder con tu sentido común”. Y luego, respirando por la herida, me dijo por milésima vez:
-Eres un liberalito tranquilo.

   En todo caso, como el avión demoraba, le propuse una aventura de consolación que él aceptó encantado. Escribimos a cuatro manos un relato pormenorizado con base en las tantas verdades que conocíamos por los mensajes cifrados, pero haciendo creer que era una información obtenida por nosotros sobre el terreno al cabo de un viaje clandestino por el país.

   Masetti escribía muerto de risa, enriqueciendo la realidad con detalles fantásticos que iba inventando al calor de la escritura. Un soldado indio, descalzo y escuálido, pero con un casco alemán y un fusil de la guerra mundial, cabeceaba junto al buzón de correos, sin apartar de nosotros su mirada abismal.

   Más allá, en un parquecito de palmeras tristes, había un fotógrafo de cámara de cajón y manga negra, de aquellos que sacaban retratos instantáneos con un paisaje idílico de lagos y cisnes en el telón de fondo.

   Cuando terminamos de escribir el relato agregamos unas cuantas diatribas personales que nos salieron del alma, firmamos con nuestros nombres reales y nuestros títulos de Prensa, y luego nos hicimos tomar unas fotos testimoniales, pero no con el fondo de cisnes, sino frente al volcán acezante e inconfundible que dominaba el horizonte al atardecer.

   Una copia de esa foto existe: la tiene la viuda de Masetti en La Habana. Al final metimos los papeles y la foto en un sobre dirigido al señor general Miguel Ydígoras Fuentes, presidente de la República de Guatemala, y en una fracción de segundo en que el soldado de guardia se dejó vencer por la modorra de la siesta echamos la carta al buzón.

   Alguien había dicho en público por esos días que el general Ydígoras Fuentes era un anciano inservible, y él había aparecido en la televisión vestido de atleta a los 69 años, y había hecho maromas en la barra y levantado pesas, y hasta revelado algunas hazañas íntimas de su virilidad para demostrarles a sus televidentes que todavía era un militar entero. En nuestra carta, por supuesto, no faltó una felicitación especial por su ridiculez exquisita.

   Masetti estaba radiante. Yo lo estaba menos, y cada vez menos, porque el aire se estaba saturando de un vapor húmedo y helado y unos nubarrones nocturnos habían empezado a concentrarse sobre el volcán. Entonces me pregunté espantado qué sería de nosotros si se desataba una tormenta imprevista y se cancelaba el vuelo hasta el día siguiente, y el general Ydígoras Fuentes recibía la carta con nuestros retratos antes de que nosotros hubiéramos salido de Guatemala.

   Masetti se indignó con mi imaginación diabólica. Pero dos horas después, volando hacia Panamá, y a salvo ya de los riesgos de aquella travesura pueril, terminó por admitir que los liberalitos tranquilos teníamos a veces una vida más larga, porque tomábamos en cuenta hasta los fenómenos menos previsibles de la naturaleza.

    Al cabo de veintiún años, lo único que me inquieta de aquel día inolvidable es no haber sabido nunca si el general Ydígoras Fuentes recibió nuestra carta al día siguiente, como lo habíamos previsto durante el éxtasis metafísico.
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