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viernes, 7 de enero de 2011

Engáñame, que me gusta


Lo que sentí oyendo a Raúl Castro.

Laritza Diversent
La Habana

No sé si a todo el que tuvo la oportunidad de escuchar o leer el último discurso de Raúl Castro le pasó lo mismo que a mí. Me quedé atónita y un tanto confundida. No supe definir si realmente estaba ante un hombre reformista o simplemente era más de lo  mismo. Tal vez todo se debió a mis deseos de escuchar la palabra cambio.
En una primera lectura, descubrí a un hombre que hablaba de un futuro incluyente "proseguiremos, haremos, incrementaremos, continuaremos…" y que confesó ser un luchador contra el secretismo estatal. Incluso, citó versículos de la Biblia "no darás falsos testimonios ni mentiras" y principios éticos incaicos "no mentir, no robar, no ser holgazán".

El Presidente del Consejo de Estado habló de la igualdad de todos ante la ley y de la responsabilidad de aquellos que cometan "un delito en Cuba, con independencia del cargo que ocupe". "Sea quien sea", dijo, tendrá que "enfrentar las consecuencias de sus errores y el peso de la justicia". Él, en cambio, se siente con el derecho a corregir (o no) impunemente las faltas cometidas en cinco décadas de construcción del socialismo.

El menor de los hermanos Castro dijo que pondría fin a los incumplimientos y los sobregiros. El dirigente histórico no se conformará con justificaciones, imprecisiones y mentiras de los cuadros a cualquier nivel. "Los compañeros que den información inexacta serán removidos definitivamente y hasta separado de las filas del Partido si militan en él", afirmó.
Como ejemplo, puso la destitución de Jorge Luis Sierra Cruz, Yadira García Vera y Pedro Sáez Montejo, que ocuparon importantes responsabilidades en la dirección del Partido y del Gobierno, "por tomarse atribuciones que no le correspondían y que les condujeron a serios errores en la dirección".
Sería interesante saber qué estaba haciendo el también segundo secretario de Partido Comunista de Cuba, como máximo responsable del Estado y del Gobierno, cuando esos hechos ocurrieron. Tal vez haya sido su propia y eludida responsabilidad el freno para no haber puesto a los funcionarios a disposición de los tribunales de justicia.
El dirigente histórico reconoció la libertad de crítica como un derecho del que no se debe privar a nadie, pero mantiene vigente la Ley 88/99, (Ley Mordaza) que penaliza severamente el ejercicio de libre expresión.
Habló de la discusión abierta, de debates sin ataduras a dogmas y esquemas inviables, de no excluir criterios divergentes, pero condicionándolo todo a un escenario específico. Aceptará la diferencia de opiniones, siempre que se expresen "preferiblemente" en tiempo oportuno, forma correcta y lugar adecuado.
También reconoció que el Estado no se tiene que meter en las relaciones entre los particulares, pero decide qué se compra y vende en la sociedad. Afirmó que el trabajo por cuenta propia los liberaría de realizar actividades relacionadas con la oferta de bienes y servicio a la población, pero no renunció al control sobre la misma. Incluso es el gobierno quien decide qué y cómo debe trabajar este sector, y en qué forma y bajo qué métodos de organización tendrá que funcionar.

A la par de reformista, el discurso de Raúl Castro me pareció camaleónico y surrealista. En una segunda lectura de sus palabras, mi confusión desapareció, lo mismo que mis esperanzas por el cambio. A medida que avanzaba y profundizaba mi análisis, mi inconsciente no dejaba de repetir esa frase proverbial: "engáñame, que me gusta".

miércoles, 5 de enero de 2011

EL SUEÑO PERDIDO DE LA INFANCIA CUBANA -




EL SUEÑO PERDIDO DE LA INFANCIA CUBANA - (ARTÍCULO)

Por: Iliana Curra
Cuando era una niña conocí que existían unos señores barbudos llamados Melchor, Gaspar y Baltazar que, montados en camellos, traían juguetes en sus bolsas a todos los niños, y que en otros países lejanos entraban por las chimeneas, o de lo contrario, se convertían en... hormiguitas y entraban por debajo de la puerta. Luego se agrandaban y de sus bolsas sacaban los juguetes que anteriormente le pedíamos en las carticas que se ponían en los arbolitos de Navidad. Ellos llenaban nuestros sueños y expectativas infantiles. Paralelamente a esto, nos adoctrinaban en las aulas escolares con clases de odio contra los “yanquis” que –según nos explicaban muy seriamente- no querían a los niños, y nos imponían a un Martí moncadista y revolucionario con matices marxistas.

Nos robaron el sueño de la niñez que nunca se recupera. Nos tiraron un cubo de agua congelada al rostro para hacernos entender que los sueños no existían. Nos quedamos sin sueños y dejamos de creer en esos viejos barbudos y gordos que íban en camellos por ahí.

Crecimos en un mundo surrealista y lleno de odio contra la humanidad. En los matutinos escolares marchábamos hasta que nos dolieran los pies, sin contar los huecos que tenían los zapatos ya gastados por el uso, y las medias eran confeccionadas de retazos de telas, porque en las tiendas no había esas cosas, que por supuesto, no eran tan importantes. Peor estaban nuestros primos en el “norte revuelto y brutal” que envíaban fotos con el carro del vecino y ropas prestadas. Peor estaban esos niños latinoamericanos que el Ché había ido a salvar del yugo imperialista. Por eso cuando creciéramos, teníamos que ser como el Ché, una consigna que jamás podíamos olvidar.
Pero la verdad se impone, y al crecer, nos dimos cuenta que, además de nuestros sueños de niños, nos habían robado nuestra libertad un primero de enero de 1959, cuando ni siquiera habíamos nacido. Supimos que más allá de la ostra donde nos tenían, existía un mundo abierto y lleno de tonalidades. Existían niños que soñaban y otros que habían logrado sus sueños. Supimos que Melchor, Gaspar y Baltazar continuaban su incansable andar encima de sus camellos por todas partes de la tierra cuando ya lo creíamos muertos, y que ellos habían surgido cuando un niño llamado Jesús nació un 25 de diciembre en un humilde pesebre hace muchísimos años.
Supimos de la historia de Cuba que nos habían negado, de los presos plantados que cumplían largas condenas bajo las condiciones más inhumanas que han existido. Conocimos historias contadas por sus propios protagonistas de toda la barbarie que habían vivido. Fueron tantas las cosas que pudimos conocer, que nos dimos cuenta que habíamos vivido en un limbo absurdo y nos preguntamos, ¿cómo fue posible?

Pero ya nos habían robado nuestra infancia y nunca más la tendremos. Nos robaron los sueños ingenuos que no dañaban a nadie. Nos negaron a un Dios que existió y que luego nos protegió. Carecíamos de fe, que es como carecer de vida.

Ahora que sabemos que existen verdaderamente los Reyes Magos, o llámese Santa Claus, los esperaremos nuevamente, para con nuestros hijos, disfrutar de sus sueños y fantasías de niños, ¿y por qué no?: sentirnos como niños por primera vez, soñar por primera vez, y vivir libres por primera vez en la vida.

martes, 4 de enero de 2011

Arrestan a nueve opositores en Placetas

Antúnez, ex prisionero de conciencia cubano.
> Audio
(Radio Martí, 03/01/11) - Nueve opositores pacíficos fueron arrestados en la mañana de este lunes en Placetas, Villa Clara, cuando intentaban realizar una protesta pública, informó a Radio Martí el opositor Jorge Luis García Pérez, conocido como Antúnez.

Los activistas arrestados por agentes de la Seguridad del Estado son integrantes de la Coalición Central Opositora y realizaban una protesta en las calles de Placetas con un cartel que decía: las calles son del pueblo y liberen a Antúnez.
La protesta fue motivada por el arresto domiciliario a que las fuerzas de la policía política del régimen del general Raúl Castro han sometido al activista por los derechos humanos, quien ha sido detenido y encarcelado en múltiples ocasiones.
Pulse en el audio si desea escuchar al ex preso político Jorge Luis García Pérez "Antúnez" con el informe.

domingo, 2 de enero de 2011

Ayer, primero de Enero...no leímos el Nuevo Herald.

Un día primero de año …..2011

Hoy, nos levantamos con una nueva ilusión....la que trae cada primero de Enero en un nuevo año.

Parece que esa fecha siempre nos trae malos recuerdos o no los “empujan por la cabeza”

Creo que muchos en Miami despertaron con la misma vivencia de aquel fatídico triunfo de la revolución que solo nos trajo miseria, pachanga y paredón.

Cada mañana acostumbro a tomarme mi café cubano leyendo el periódico y en este caso El Nuevo Herald.

¡No lo podía creer!

¡Pensé que estábamos en Cuba con las noticias del Granma.!


Pensé ver esta imagen (que se la recomiendo al Herald) de un gran caricaturista cubano, Alfredo Pong.

El primero de Enero le dedicaban sus primeras paginas a los evangelistas de izquierda o los que aun se les parte el corazón de la emoción , entonando “loas a la revolución” y a Chacumbele 1.

Imagino que cierto “elemento de Miami -porque no se puede decir del exilio- haya rebuscado entre el latón de basura, alguna botella tirada el treinta y uno para brindar por su ídolo. Y, puede que algunos hayan recortado las fotos para tenerlas detrás de la cabecera de sus camas.

Cuba en el 2010 ha experimentado sucesos violentos y acosos. Un Zapata asesinado, mujeres golpeadas, maltratadas y vejadas. Acoso total contra Reina Luisa Tamayo.

Tenemos un historial bien grande de muertos, ahogados, prisioneros y fusilados. Las condenas mas graves y mas cuantiosas la han vivido Mario Chanes de Armas y Armando Sosa Fortuny.

¡Ah, No! Precisamente el 1 de Enero, El Nuevo Herald se lo dedica a ensalzar viejas fotos del “comediante”, asesino y dictador.

Es una falta de respeto, una insensibilidad ante el dolor del exilio cubano durante todos estos años y nos vengan a tirar el “culebrón del comediante”

Bueno....yo hice mentalmente con El Herald, lo que hacen los cubanos porque no tienen papel sanitario.

¡Así de fácil!

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