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jueves, 25 de febrero de 2010

Después del crimen, la calumnia. Zoé Valdés.


Acabo de leer en el periódico El Mundo -que no entiendo por qué le da voz a la dictadura castrofascista-, que el castrismo, después de haber asesinado a Orlando Zapata Tamayo, lo está calumniando (ya era de esperar), argumentando que:
“Sin embargo, el Gobierno cubano ha asegurado a ELMUNDO.es que Zapata no estaba condenado por pertenecer al grupo de los 75, sino que cumplía con una pena de 25 años de prisión por haber sido condenado desde 2004 por una serie de delitos relacionados con el “Desorden Público, Estafa, Exhibicionismo y Tenencia de Armas”.
No le basta a la dictadura castrofascista el negarle la condición de preso político, que demandaba Orlando Zapata Tamayo, por lo que hizo una huelga de hambre de 86 días, después de haber sido torturado brutalmente, lo que culminóen su hospitalización y asesinato por parte de los castristas, que ahora, después de haberlo matado, lo difaman, lo calumnian, calificándolo de delincuente y terrorista, que es lo que hay detrás de estas declaraciones oficiales.
Los únicos delincuentes y terroristas son ellos, el régimen castrista y sus secuaces, además de asesinos, son difamadores, tal como hacían los nazis con los judíos, en los campos de concentración fascistas. ¡Qué asco!
Lo que es cierto es que el régimen de Raúl Castro vuelve a cometer un error craso, y que aquellos que traten de camuflarlo y de aplacar las posibles reacciones dentro y fuera de Cuba, están poniéndose del parte de los asesinos.

Zoé Valdés.

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