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martes, 10 de noviembre de 2009

CUBA: Yoani Sánchez, otra de las hijas que nadie quiere

Por Ángel Santiesteban
| 09/11/2009 18:34



Claudio Fuentes Madam

DE YOANI SÁNCHEZ ESCUCHÉ HABLAR Cuando una extranjera me preguntó por ella. Levanté los hombros, no tenía idea qué era un blog y quiénes lo escribían. La visitante explicó la importancia de sus post, que describían la realidad cubana. Luego, en un viaje al extranjero, busqué su Generación Y, leí con placer y orgullo.

Al regreso una amiga común nos presentó. Creo que nació una amistad, y luego, conocí a Reinaldo Escobar, y su blog: Desde aquí, me resultaba osada, interesante y simpática la respuesta que le diera al Presidente Fidel Castro por comentar despectivamente sobre Yoani, y él como marido (al estilo cubano), tenía la obligación de salir en su defensa.

Cuando ocurrió la fractura en mi brazo, ellos fueron de los primeros solidarizados que acudieron a mi casa. Conversamos y coincidimos que el desagradable incidente se les había ido de la mano a los “enviados”. Yoani y Reinaldo me brindaron su incondicional apoyo y pidieron que sus nombres estuvieran en la carta que el escritor Amir Valle convocó en protesta por la golpiza.

El trabajo de Yoani ha sido incesante. Se ha convertido en el paradigma de los nuevos blogueros, no por su fama y los premios, sino por su tenacidad, su entrega total a despertar conciencia real del día a día de los que habitan esta Isla. El reconocimiento internacional llegó con el premio Ortega y Gasset, de periodismo digital, que otorga el diario español El País. También ha recibido los premios Bitácoras, BOBS. La revista Time la nombra en 2008, dentro de las “Cien personalidades más influyentes del mundo”. El premio Camino de Libertad, México, le otorga el tercer lugar por su ensayo “La libertad como forma de pago”. La Universidad de Columbia, en su concurso María Moors Cabot, le otorga Mención Especial; y recientemente, la Fundación Panamericana para el Desarrollo, le concedió el premio Héroes del Hemisferio.

Me sobrecoge pensar cómo el arma de la palabra llega a ser tan temida por el sistema político que impera en Cuba. Esa combinación de verdad y talento es más mortífera que una bomba de coctel Molotov. Una mujer menuda, con su ingenio, inteligencia y valentía, pone en jaque a la mal llamada “Revolución”, que por cincuenta años ha sido la maquinaría perfecta para disminuir la capacidad de las personas cuando son contrarias a su ideología, o sus beneficios.

Cada vez que le nieguen la salida del país a Yoani Sánchez, es prueba de que vivimos en un sistema indefendible, violador de los derechos legítimos del ser humano. En cada ocasión que desaprueben su salida, los que dirigen el país, se echan encima un balde de excreta. Mientras, Yoani Sánchez (otra de las hijas que nadie quiere), se crece ante cada dificultad, se ríe, soporta, sufre y disfruta, su incesante labor de comunicadora.

Cuando tenía terminado este post, me llamó una amiga para avisarme que Yoani Sánchez y Orlando Luis Pardo, en plena calle, fueron amenazados y golpeados hasta introducirlos dentro de un auto negro de fabricación China. Después los tiraron en algún punto de La Habana.

Mi amiga pedía que abandonara la casa y me ocultara en alguna parte de la ciudad que no pudiera ser encontrado. Se temía por una represalia contra los blogueros. Apenas tomé mi cámara fotográfica y la memoria flash donde guardo lo más preciado: mi literatura y el trabajo del blog. Salí a la calle sin rumbo fijo. Cuando me había alejado, busqué un teléfono, necesité llamar a Yoani. Una señora me dijo que estaba para el hospital.

Por favor, dígale que Ángel Santiesteban está con ella.

Publicado en: Los hijos que nadie quiso



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