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viernes, 17 de abril de 2009

17 de Abril

Desde El Nuevo Herald:

JOSE JUARA SILVERIO: Otro triste aniversario

Hoy se cumplen 48 años del desembarco de la Brigada 2506, iniciándose la batalla de Playa Girón. John F. Kennedy había autorizado a la CIA a proceder con el plan de ayuda militar a los voluntarios exiliados cubanos para luchar contra el régimen marxista-leninista instaurado subrepticiamente, quince meses antes.

El plan, iniciado por la administración Eisenhower, fue informado al nuevo presidente tres semanas después de su elección, y el propio Kennedy lo hizo suyo después de su toma de posesión, de tal forma que, sin experiencia militar en este tipo de operaciones pero influido por las mentalidades liberales de sus profesores de Harvard y del senador Fullbright, ordenó a la CIA hacer constantes cambios al plan del desembarco y de los ataques aéreos, fundamentales para el éxito de la operación, que redundaron en la falta de municiones a los brigadistas y en facilitar que el ejército y milicias castrocomunistas superaran numéricamente a sus contrincantes en la enorme proporción de sesenta (60) hombres contra uno (1), en solamente tres días de maniobras.

Entre los errores de Kennedy está el hecho de que quería que una operación de tal envergadura pasara inadvertida ante el resto del mundo, ''para no involucar a Estados Unidos''. Después de los hechos, y al no poder negar la dirección estadounidense, alguno de los que le escribían los discursos le preparó una frase políticamente emotiva: ``Las victorias tienen padre, las derrotas son huérfanas. Yo soy el padre de esta derrota''.

Occidente ha contado con verdaderos estadistas demócratas, quienes no han vacilado en tomar las acciones necesarias para lograr la seguridad nacional y la de sus aliados. Las de Monroe, Lincoln, Churchill, De Gaulle son ejemplos de políticas enérgicas y con visión de futuro.

¿Fue John F. Kennedy un verdadero estadista? No lo creo. Independientemente de las lesiones en su espalda, que le obligaban a tomar calmantes, nunca consideró cuál sería el costo para su país de una eventual derrota anticomunista en las playas cubanas. Nunca previó las consecuencias para Estados Unidos y los países de Centro y Suramérica, cuyos resultados fueron desde tratar de instalar bases permanentes de misiles de largo alcance en Cuba hasta el fomento de la subversión ''tricontinental'', que ha costado miles de víctimas y muertes innecesarias en Africa, Sur y Centroamérica, todo por la propagación de la idea marxista y la toma del poder por los comunistas del patio.

Hoy se inagura la Cumbre de Las Américas en Trinidad-Tobago. La diplomacia castrista, junto al dinero venezolano que le banquea, ha trabajado para influenciar al presidente Barack Obama para que tome medidas más favorables hacia la dictadura monárquica de Fidel y Raul Castro. ¿Demostrará Obama su calidad de estadista mundial frente a las presiones dirigidas, desde hace más de cincuenta años (Obama no había nacido) por el más enconado enemigo del pueblo y del gobierno de los Estados Unidos y de su sistema capitalista y democrático y se negará en Trinidad, y durante el resto de su presidencia, a darle facilidades a un régimen que controla la economía y la vida diaria del pueblo cubano? ¿O seguira los dictados ''liberales'' de esa izquierda norteamericana que le asesora favorables al castrocomunismo, para la continuidad absolutista de la familia Castro, al igual que Kennedy aceptó las recomendaciones de Fullbright?

Otro triste aniversario del 17 de abril. Y las primeras medidas, ya tomadas antes de la cumbre, se parecen más a las que tomó Chamberlain en Munich que a las que desarrolló durante la Segunda Guerra Mundial el gigante Winston Churchill.

Paracaidista de la Brig. 2506

en la batalla de Playa Girón

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