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lunes, 26 de septiembre de 2011

Para Cuba ya es hora (desde hace mucho rato)

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Para Cuba ya es hora (desde hace mucho rato). Por Esteban Fernández


Les dije hace una semana que los cubanos parecemos tener una "bola de cristal" para predecir el futuro,  pero si la hubiéramos tenido en el año 59,  habríamos previsto que Fidel Castro se quedaría en el poder por más de 52 años. Y quizás la mayoría de nosotros hubiera optado por quedarse allá luchando y afrontando las consecuencias.
La pregunta que yo me hago diariamente es ¿si nos hubiéramos quedado en Cuba, habríamos derrocado a Castro o todos hubiéramos cumplido largas condenas carcelarias, o quien sabe, hasta hubiéramos caído frente al paredón de fusilamiento? No sé, no tengo una respuesta para eso.
Muchos cubanos están contentos porque salvaron sus vidas y, como decidieron radicarse en los Estados Unidos, lograron proporcionarle a sus familias una existencia mejor.  Tuvieron la suerte de poder educar a sus hijos en la libertad y han tenido casas, cuentas de banco y automóviles­.  Pero a pesar de poseer todos esos bienes materiales, el amor por Cuba y el deseo por la libertad de nuestra Patria,  para muchos (no para todos) no ha decrecido, sino ­ha aumentado.  Cuba es principio y fin;  CUBA LO ES TODO.
Cada día,  los cubanos (hasta los que por su edad o por su pesimismo se mantienen inactivos en la lucha contra el castrismo) adoramos más a Cuba y cada día deseamos más desesperadamente su libertad. Mientras más tiempo llevamos en el destierro,  más la queremos y más la veneramos.
Cuba deja de ser un país para convertirse en algo sagrado, en un sueño inalcanzable. Cuba,  para los cubanos,  es algo así como el Paraíso para los religiosos. ANTES DE LLEGAR AL PARAÍSO, queremos que Dios nos conceda ver a una Cuba libre.
Les aseguro que yo he visto a ancianos cubanos gravemente enfermos  y  muy cerca de dar sus últimos suspiros, pidiéndole a la Caridad del Cobre la libertad de Cuba.  Esos viejitos cubanos rogaban por Cuba  antes de  pedir misericordia Divina para ellos mismos y procurar su propia entrada en el Cielo.
El 99 por ciento de los viejitos cubanos tienen una sola obsesión en la vida,  y esa obsesión es  NO MORIRSE ANTES QUE CASTRO.  Ellos tienen la esperanza que la  muerte del tirano represente la libertad de Cuba, y precisamente por eso, ruegan encarecidamente que así sea antes que ellos se despidan de este mundo.
Desde hace mucho tiempo, Cuba dejó de ser cuatro letras para muchos de nosotros, y ya no es simplemente una isla. Cuba es el CENTRO de todas nuestras conversaciones, es el interés único en ver los noticieros televisivos y en escuchar las noticias en la radio.
Somos los cubanos los que al escuchar “un parte de última hora”,  dejamos de respirar por unos segundos queriendo oír la palabra "Cuba". Y después de la palabra "Cuba",  escuchar algo que nos conceda una simple esperanza.  ­Hasta cuando Cuba fue nombrada uno de los siete países terroristas del mundo, un poco después del ataque a las Torres Gemelas de Nueva York,  les dio a algunos cubanos un hálito de esperanza pensando en una posible intervención americana.
No, no sabíamos al salir de Cuba que Fidel Castro y su medio hermano iban a ser tan malvados, tan hambrientos de control  y tan desmadrados. ¿Cómo imaginar que esos dos monstruos octogenarios todavía estarían aferrándose al poder absoluto a estas alturas? Hoy son nada más que un par de espantapájaros asesinos, pero siguen allí destrozando nuestra Patria.
¿Cómo íbamos a imaginar que el mejor aliado que Cuba tenía, Estados Unidos, iba a permitir una tiranía en nuestro país? Mi padre, brillante a la hora de indicarme la maldad de Castro inmediatamente (desde enero del 59), falló al creer que este gran país desembarcaría los “Marines” en nuestra nación ese mismo año.  Tener fe y confiar ciegamente en los Estados Unidos era muy común entre los cubanos de aquella época, donde hasta cierto punto, se idealizaba el poderío y la rectitud de su gobierno.
Y pasan las décadas y CUBA CRECE en nuestros corazones. En nuestras mentes ya no existe un solo país MÁS EXCELSO  QUE EL NUESTRO, no hay un solo himno nacional más hermoso que el nuestro, ni una bandera más preciosa que la nuestra. Ni tampoco existen seres mas odiados por los cubanos de verdad en toda la faz de la tierra  que los hermanos Castro.
Y creemos firmemente que nosotros tenemos antigüedad en el sufrimiento, no entendemos ¿por qué invadir a Irak y a Afganistán primero que a Cuba? Y todavía escucho a quienes sostienen que los Estados Unidos deben invadir urgentemente a Venezuela. Y me  pregunto ¿por qué, porque tiene petróleo? Si Venezuela tiene petróleo,  nosotros tenemos ríos de sangre inocente vertidos por culpa de los asesinos Castro. Cuba PRIMERO. Para Cuba, hace rato que YA ES HORA como dijera el Apóstol.

(Amabilidad del autor).

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